
La iniciativa busca sensibilizar sobre el impacto del ruido en la convivencia y fomentar conductas responsables en el espacio público, el transporte y los espacios de tranquilidad de la ciudad
El Ayuntamiento de San Sebastián ha puesto en marcha una nueva campaña de sensibilización sobre el ruido bajo el lema “Convivencia acústica respetuosa”. El objetivo es promover hábitos que favorezcan el descanso, el bienestar y una convivencia basada en el respeto entre la ciudadanía.
La campaña pone el foco en tres ámbitos de la vida cotidiana en los que el comportamiento individual resulta especialmente relevante para reducir la contaminación acústica. Por un lado, el ocio y el uso del espacio público, fomentando actitudes responsables que compatibilicen el disfrute de calles y plazas con el descanso vecinal. En segundo lugar, el transporte, promoviendo hábitos que contribuyan a reducir el ruido asociado a la movilidad. Y, por último, los denominados oasis sonoros, como las playas y los parques públicos, espacios donde se invita a preservar un ambiente de tranquilidad y respeto para todas las personas.
El concejal de Medio Ambiente, Iñigo García, ha señalado que «los datos confirman que Donostia mantiene una posición favorable en términos de calidad acústica respecto a otras ciudades de nuestro entorno. No obstante, no se trata de un punto de llegada, sino de una referencia que nos obliga a seguir trabajando para seguir mejorando la convivencia y la calidad de vida».
La campaña, que cuenta con la colaboración de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Gipuzkoa, Dbus y los servicios de limpieza viaria, forma parte de la estrategia municipal para reducir la contaminación acústica y mejorar la calidad ambiental de la ciudad.
Ane Ruiz, directora ejecutiva de Hostelería Gipuzkoa, ha señalado que «compartimos el objetivo de promover una convivencia respetuosa, y creemos que abordar la contaminación acústica urbana exige un enfoque de corresponsabilidad: vecinos, visitantes, movilidad, eventos y actividad económica contribuimos al paisaje sonoro de la ciudad, y todos debemos contribuir también a mejorarlo».
En este marco se incluyen actuaciones como la aprobación de la nueva Ordenanza Municipal contra el Ruido y las Vibraciones, la elaboración del Mapa Estratégico del Ruido, el Plan de Acción contra el Ruido, la implantación de la Zona de Bajas Emisiones, la ampliación de la red ciclista, la electrificación progresiva de la flota de Dbus y de los vehículos de limpieza, la reducción de la velocidad a 30 km/h en numerosas calles o el refuerzo del control sobre las actividades económicas y los comportamientos que puedan afectar al descanso de la ciudadanía.
Una campaña basada en la percepción de la ciudadanía
La iniciativa nace a partir de los resultados del estudio “Percepción del ruido por parte de la ciudadanía de San Sebastián”, elaborado entre diciembre de 2025 y abril de 2026 para conocer cómo perciben las y los donostiarras la calidad acústica de la ciudad, identificar las principales fuentes de ruido y evaluar su impacto sobre el bienestar.
El estudio se ha realizado mediante 407 entrevistas presenciales a personas mayores de 16 años empadronadas en Donostia. Los resultados muestran que el 48,65 % de las personas encuestadas considera que San Sebastián presenta un nivel de ruido medio, mientras que el 30,22 % la califica como una ciudad ruidosa y el 21,13 % la considera silenciosa.
Sin embargo, cuando la comparación se realiza con otras capitales, la percepción mejora notablemente: el 53,56 % considera que Donostia es más silenciosa que otras ciudades, el 37,35 % opina que presenta un nivel similar y solo el 7,62 % cree que es más ruidosa.
El estudio también refleja diferencias entre grupos de población. Las mujeres perciben, en términos generales, un mayor nivel de ruido que los hombres, mientras que las personas de entre 41 y 60 años son las más críticas con la contaminación acústica.
Los barrios se perciben como espacios más tranquilos
Cuando la ciudadanía valora su propio barrio, los resultados mejoran de forma notable. El 53,57 % considera que su barrio es silencioso, frente al 27,52 % que lo define como ruidoso.
Con mejor valoración acústica son Ulia-Ategorrieta e Igeldo, donde el 100 % de las personas encuestadas considera que son barrios tranquilos. También destacan Ibaeta (92,31 %), Bidebieta-Miracruz (91,66 %) y Aiete-Miramon (83,33 %). En el extremo opuesto se sitúan la Parte Vieja, donde el 71,43 % considera que el barrio es ruidoso, seguida de Amara Berri (49,09 %), Egia (42,11 %), Gros (40,39 %) y Añorga (40 %).
“El comportamiento acústico de la ciudad no es homogéneo. Hay una geografía del ruido muy clara que responde a la propia estructura urbana, a la intensidad de usos y a los flujos de movilidad. Existen zonas con una calidad ambiental muy alta, especialmente en áreas residenciales periféricas y entornos naturales, y otras donde la concentración de actividad económica, turística y de movilidad genera niveles de presión acústica más elevados”, ha explicado el concejal.
Reducir el tráfico, la principal demanda ciudadana
Las propuestas formuladas por la ciudadanía se centran, principalmente, en reducir el ruido generado por el tráfico. El 29,98 % de todas las sugerencias hacen referencia a medidas como la reducción del volumen de vehículos, la peatonalización de más calles, el fomento del transporte público y de la bicicleta, la limitación del acceso de vehículos al centro, el desvío del tráfico de paso hacia el exterior de la ciudad, la reducción de la velocidad mediante radares y badenes, el impulso de los vehículos eléctricos y un mayor control sobre el ruido generado por las motocicletas.
La segunda gran demanda ciudadana es reforzar el cumplimiento de la normativa sobre ruido (16,95 %), especialmente en materia de hostelería y ocio.
“Existe una alineación clara entre las demandas ciudadanas y las políticas públicas en marcha. El reto no es tanto identificar qué hay que hacer, sino consolidar de forma estable y coherente las transformaciones que ya están en marcha para que tengan un impacto real y medible en la calidad de vida”, ha concluido García.
Mejoras incorporadas en los servicios municipales
Uno de los ámbitos donde más se ha avanzado en los últimos años es en la modernización de los servicios urbanos. El Ayuntamiento ha llevado a cabo una importante renovación de la flota destinada a la limpieza viaria y la recogida de residuos, incorporando vehículos y maquinaria eléctrica más silenciosa y sostenible. Entre las principales incorporaciones destacan 38 vehículos eléctricos Goupil, 4 barredoras eléctricas, 6 cisternas con asistencia eléctrica, 4 autobaldeadoras eléctricas, 21 sopladoras eléctricas y diversos vehículos híbridos y eléctricos para labores de coordinación e inspección.
Además, el nuevo contrato ha permitido incorporar camiones recolectores 100% eléctricos y renovar gran parte de los vehículos utilizados en los servicios municipales. En total, se han sustituido 58 vehículos que anteriormente funcionaban con motores diésel por nuevos modelos eléctricos, reduciendo de forma significativa tanto las emisiones contaminantes como la contaminación acústica asociada a estos servicios.
Por otro lado, la electrificación de toda la flota de autobuses de 12 y 18 metros de Dbus para el año 2.030, prevista dentro del proyecto Bideberdea, supondrá una importante mejora en la reducción del ruido urbano en Donostia. Los autobuses eléctricos generan niveles sonoros considerablemente inferiores a los vehículos de combustión, son hasta un 80% más silenciosos, especialmente en las fases de arranque, aceleración y circulación a baja velocidad, lo que contribuirá a disminuir la contaminación acústica en las calles y a crear entornos urbanos más tranquilos y confortables para la ciudadanía.
Un reto para seguir mejorando la calidad de vida
El estudio concluye que, aunque San Sebastián presenta una percepción acústica más favorable que la mayoría de las capitales españolas, la contaminación acústica continúa siendo uno de los principales retos urbanos. Los resultados respaldan las políticas municipales desarrolladas en los últimos años y ponen de manifiesto la necesidad de seguir avanzando en actuaciones orientadas a la movilidad sostenible, la reducción del tráfico, la mejora del espacio público, el control de las principales fuentes de ruido y la conservación de los espacios verdes y tranquilos, considerados por la ciudadanía elementos esenciales para la salud, el bienestar y la calidad de vida.
